Celeste Buenaventura

Me parece notable cómo el dibujo y el color potencian la velocidad de la lectura, un factor que en los cómics no solo se mide en el total, sino también en sus partes. ¿Cuánto quiero que el lector se detenga en tal o cuál punto? ¿Cómo logro que esta sección sea más rápida? La respuesta en Celeste Buenaventura está en el aspecto gráfico, mucho más que en el contenido. Desde la distribución de sus viñetas y encuadres hasta el logrado uso del color, todo apunta en esta obra a aumentar su velocidad de lectura hasta equipararla a una buena película de acción. Su dibujo luce una técnica limpia, con perspectivas bien usadas y una increíble dinámica que evita el sobrecargo de información mientras invita a descubrir pequeños detalles, visibles en una relectura más detenida. Por su parte, los colores rematan muy bien fondos y personajes al ofrecer una paleta suave, que apenas contrasta en las sombras y no se complica en texturas excesivas. Aunque el volumen del agua y las nubes crea un contrapunto que a ratos endurece a los personajes (matizados en tonos más planos), logra grandes aciertos al perfilar las grandes extensiones del cielo o la genial presentación de El Caleuche. En síntesis, Celeste Buenaventura tiene muchos elementos que lo destacan por encima de un “cómic folclórico”, ofreciendo una historia de acción que en cambio recuerda antiguos relatos. Celeste-Buenaventura-01_COLOR Celeste-Buenaventura-49_[COLOR]

Nombre: Celeste Buenaventura: la hija del Trauko
Guión: Marco Rauch
Arte: Gonzalo Martínez
Color: Juan Moraga
Editorial: Mythica ediciones
Precio referencial: $6.000

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